Audi Q5 3.0 TDi quattro S-Tronic


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Apuesta calculada


Dinámico, versátil, elegante y vistoso, así es el nuevo Q5 3.0 TDi... la calculada respuesta de Audi al X3. En resumen, un todocamino compacto que resulta tan agradable y dinámico para viajar por carretera como divertido para abandonar la misma y circular por pistas de tierra y arena.

El codiciado cetro de los todocaminos compactos del segmento "Premium", que hasta ahora copa en España el dinámico X3 de BMW - con casi cinco años de hegemonía - peligra con la llegada de rivales de la talla del Q5 de Audi, quien pretende desbancar del liderato a su rival.

Configurado a escala de su hermano mayor el Q7, con el que mantiene las señas de identidad que no su genética provinente del A4, con quien comparte plataforma y recursos tecnológicos tales como la suspensión neumática o la dirección activa. Gracias a estas soluciones técnicas y a su sofisticada tracción total otorgan al compacto SUV de Audi un eficaz dinamismo. Para colmo su vigoroso 3.0 litros diesel de 240 caballos se encarga de poner la pizca de soltura manteniendo un consumo ciertamente razonable como podremos apreciar con más detalle

Diseño exterior

Bien proporcionado en sus formas el Q5 cuenta en su imagen uno de sus puntos fuertes. Fácilmente identificable por su estampa, sus formas musculosas le otorgan una silueta elegante a la par de deportiva. Delante el frontal se encuentra presidido por los dos grandes faros ubicados a ambos lados de la gran parrilla denominada "Singleframe" por la marca de los cuatro aros. Dichos faros resaltan en mayor medida al contar en nuestra unidad de pruebas como detalle con luz de marcha diurna compuesta por diodos luminosos y luces de xenón doble.

Tampoco desmerece la perspectiva lateral predominada por sus grandes pasos de rueda, ascendentes contornos y descendente línea del techo, que le otorga cierto estilo coupé. Culmina la línea del techo las barras cromadas.

Por último, la zaga destaca por contar con un portón de maletero de gran anchura. Dicho portón se encuentra realizado en aluminio al igual que el capó, con el objetivo de aligerar el peso de este SUV. Además las ópticas traseras - al igual que comentábamos con las delanteras - incorporan luces de tecnología LED, que dan un aspecto más vanguardista y visual al conjunto. El paquete de diseño deportivo refuerza el atractivo de su imagen, gracias a la inclusión de llantas de 20 pulgadas.

Habitabilidad

Sus 4,66 metros de longitud le hace ser más largo que la mayoría de sus rivales (BMW X3, Mercedes GLK o Volvo XC 60), junto a su generosa distancia entre ejes de 2,81 metros le permiten contar con un habitáculo espacioso.

La posición al volante recuerda mucho a la del A4, aunque el conductor va situado en una posición más erguida que en la berlina, lo que facilita en gran medida el acceso y salida del vehículo. En cualquier caso no resulta para nada difícil encontrar una postura cómoda pues a las correspondientes y generosas regulaciones en altura y profundidad del volante se suma los múltiples reglajes eléctricos en opción de un asiento que aporta buena sujeción lateral.

Por espacio, dos pasajeros caben perfectamente delante, incluso si su altura es superior al 1,90 metros. Detrás el espacio tampoco esta nada mal tanto en hueco para las piernas como en altura para la cabeza -ver cuadro -. Además la banqueta trasera cuenta con una regulación longitudinal de hasta 10 centímetros por secciones (60/40), que permite decidir si aumentar el espacio para las piernas o, por el contrario incrementar la capacidad de carga de un maletero que cubica unos aprovechables 540 litros dadas sus formas regulares. Espacio más que suficiente para albergar el equipaje medio de cinco pasajeros. Incluso dicha capacidad la podemos ampliar hasta los 1.560 litros si abatimos los respaldos posteriores además del correspondiente al asiento del copiloto.

Amplio y bien presentado, el maletero se presenta enmoquetado y cuenta en nuestra unidad con diversos accesorios para fijar nuestro equipaje tales como unos raíles deslizables, cinta enrollable y redes. De ocultar el equipaje se encuentra una bandeja rígida de dos piezas: la parte superior que permanece fija al abrir el portón y un inferior que se levanta al abrir el portón y que recoge una red para depositar objetos de poco peso tales como revistas, guantes, ...

Bajo el piso del maletero encontramos un compresor, que no es el elemento más adecuado tanto para salir a aventurarse fuera del asfalto como para circular por ciudad, donde un simple reventón puede mandarnos a casa.

El acceso al mismo se encuentra facilitado por un amplio portón cuyo plano de carga se encuentra a una distancia adecuada para adentrar los objetos en su interior sin mqayor esfuerzos. Dicha maniobra la facilita el portón de apertura y cierre automático, claro que a costa de desembolsar la nada despreciable cantidad de 600 euros.

Mecánica

Bajo su capó delantero acoge un seis cilindros en V alimentado por inyección directa por conducto común, que le asegura un buen agrado de uso en términos de rumorosidad y vibraciones. Demoledor en su empuje y progresivo en su respuesta este tres litros cumple perfectamente con su cometido con unos valores de potencia y par más que considerables - 240 CV a 4.000 y 500 Nm de par entre 1.500 y 3.000 rpm -.

El buen funcionamiento del cambio automático de siete relaciones, al que va asociado dicha mecánica permite aprovechar las bondades de este motor que tira con eficacia desde bajo régimen hasta rebasar las 5.000 vueltas. Una dew las ventajas de esta magnígfica caja es que cuenta con dos embragues, uno de los cuales actúa sobre las marchas partes y el otro sobre los impares. Además ofrece dos programas: Drive y Sport. Éste último apura al máximo el régimen de giro para extraer la máxima potencia a su eficaz mecánica.

Los consumos se mueve en consonancia con las prestaciones que es capaz de desarrollar este "pequeñín" de dos toneladas de peso, capaz de lanzarse con soltura en carretera con media que sitúa próximo a los 10 litros/100 km (9,8 litros/100 km) en nuestro recorrido marcado por carreteras de montaña, carreteras comárcales, autovías y ciudad. Dicho consumió tampoco se dispara en exceso cuando circulamos por ciudad o exigimos un mayor nivel prestacional a la mecánica.

Comportamiento

Realizado sobre la plataforma del A4, el Q5 destaca por su amplia batalla -mencionada con anterioridad - y anchura de vías -1.617 mm delante y 1.613 detrás -. Dichas cotas hacen que el modelo de Audi sorprenda por su aplomo, eficacia y nobleza. Aunque para ser sinceros también tiene mucho que decir la tracción total quattro, que recurre a un diferencial central Torsen para repartir el par entre ambos ejes, con un tarado del 40 por ciento para el eje delantero y un 60 por ciento para el trasero en condiciones normales, pudiendo enviar hasta un 65 por ciento delante y 85 por ciento detrás, cuando las condiciones así lo requieren.

Precisamente es cuando el piso se encuentra deteriorado y cuando circulamos por asfalto deslizante donde más se nota la adherencia que ofrece su tracción integral donde su tren trasero se muestra más vivo, gracias a la actuación del diferencial central autoblocante de tipo Torsen. A la par que ofrece un comportamiento menos subvirador cuando afrontamos curvas de reducido radio de giro. Comunicativo y directo tanto el tren delantero como la dirección siempre informan al conductor de todo lo que acontece en la carretera.

También es de gran ayuda el esquema de suspensión de nuestro protagonista, que recurre a brazos de aluminio con el objetivo de reducir el peso de las masas no suspendidas. Incluso permite una amortiguación y dirección activa mediante la opción "Audi drive select" (1.345 euros), un sistema que gestiona, el cambio S-Tronic, la respuesta del acelerador, la asistencia y la desmultiplicación de la dirección y la firmeza de la suspensión. Dichas regulaciones se modifican a la vez mediante tres programas previamente configurados: Comfort, Auto y Dynamic. Aunque a través del mando giratorio dispuesto en el túnel central - que Audi define como MMI -, podremos realizar nuestros propios reglajes que más se ajusten a nuestras necesidades. Gracias a este sistema la suspensión no sólo sujeta con firmeza a este SUV en zonas viradas ofreciendo un comportamiento similar al de un turismo, sino que además es capaz de transformarse desde un confortable vehículo a todo un purasangre de devorar el asfalto cuando aumentamos el ritmo de marcha.

El excelente comportamiento y motricidad que cuenta en asfalto se multiplica de forma exponencial en firmes poco adherentes y resbaladizos, gracias a la rápida y lineal respuesta de su diferencial central Torsen, que permite un mayor deslizamiento cuando abandonamos el asfalto y circulamos sobre pistas de tierra, con el control de estabilidad en modo off road - específico para campo, que reduce la acción de los frenos y motor centrándose en procurar la mejor tracción -.

Incluso todo ese elenco de ayudas electrónicas permiten superar algún que otro paso complicado que pudiéramos encontrarnos en un camino. No obstante, sus voluminosos neumáticos montados en llantas de 20 pulgadas ponen coto a dichas esporádicas salidas. Claro está que con el calzado adecuado puede afrontar pendientes de hasta 31 grados de inclinación o vadeos de hasta medio metro de profanidad.

También cuenta con un control de descenso de pendientes, que se activa - entre 9 y 30 km/h - mediante un mando dispuesto en la consola central. Dicho control se encarga de llevar una velocidad uniforme y reducida al realizar un descenso pronunciado sin necesidad de pisar el pedal del freno.

Seguridad

Sin lugar a dudas éste es uno de los capítulos donde más ha incorporado más innovaciones el Q5. Para empezar el sistema de frenos ABS cuenta con una función "off road", que le hace capaz de detectar el tipo de suelo sobre el que pisamos - arena, grava o piedra - y modifica su funcionamiento con el objetivo de evitar que la frenada se prolongue en demasía. Gracias a ello podemos apurar en mejor medida la entrada en curva, ganando unos preciosos metros que convierten más ágil y efectivo a nuestro protagonista. Dichos sistema se complementa con el control de tracción y de estabilidad "ESP off", que no desactiva el mismo, aunque si retrasa su aparición, además del mencionado control de descenso.

También cuenta, aunque en opción con programador automático de la velocidad activo, que se muestra capaz de mantener una velocidad constante con el vehículo precedente. Tampoco falta como "extra" a pagar un práctico asistente de aparcamiento con cámara trasera, así como el sistema de iluminación activa en curva, que junto a los faros de xenón aportan una eficaz iluminación en todo momento.

Valoración final

El segmento de los SUV compactos está de enhorabuena con el nuevo todocamino de la marca de Indolstadt, que se muestra capaz de plantar cara a todo un líder como el X3. Para ello utiliza como argumentos un atractivo diseño de dimensiones compactas, un impecable bastidor y una perfecta simbiosis entre motor/cambio, que hacen del Q5 uno de los modelos más interesantes del momento. Incluso nos permite afrontar pistas o realizar alguna que otra pequeña incursión campestre, claro que sin demasiados excesos, pues tampoco pretende ser un todoterreno en estado puro. Lástima que el precio no acompañe del todo a un producto bien realizado. En este sentido, equipar el vehículo con todo el instrumental de a bordo como el protagonista de la prueba requiere un desembolso similar al que podamos hacer con su hermano mayor el Q7.
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