La "X" que faltaba en la ecuación
01/02/2010
El fabricante alemán es un consumado especialista en crear nuevos segmentos y en explorar fusiones e hibridajes de modelos y categorías. Lo demostró en su momento con planteamientos como el BMW X5 y el X3 y lo ha puesto en práctica recientemente con propuestas como el BMW X6 o el Serie 5 GT. De esta forma, la marca muniquesa ha logrado entremezclar el estilo dinámico de sus berlinas con la especialización todocamino que demanda el mercado actual. El flamante X1 ha sido el último en llegar y el elemento que completa la ecuación de la versatilidad de BMW: tamaño más reducido, prestaciones y agilidad elevadas, y electrónica y equipamiento superiores para rematar la fórmula con un diseño agresivo, compacto y dinámico.
Disponible desde 29.700 euros (el diésel 18d de 143 CV) ofrece alternativas mecánicas más que suficientes para encajar en las preferencias de cualquier perfil de comprador, ya que cuenta con la citada mecánica 18d, así como dos variantes más de gasóleo (20d de 177 CV y 23d de 204 CV, objeto de esta prueba). Finalmente completa las posibilidades el 28i, un potente bloque de gasolina de 258 CV. Asimismo, tiene versiones de tracción total denominadas xDrive –como la ensayada en la prueba– y también solamente con tracción trasera, llamadas sDrive.
Completo y mecánica y dinámicamente muy capaz, el BMW X1 XDive 23d (desde 38.000 euros) es una seria amenaza para sus propios hermanos de gama y sin duda para los futuros “líderes” del segmento, como el tan anunciado Audi Q3.
Texto y fotos: Narcís Reixach