Viajando por Marruecos
19/01/2010 - Reportaje
El mes pasado os ofrecimos el reportaje de como se desarrolló la 10ª edición del Sahara Aventura, haciendo hincapié especialmente en la parte deportiva, aunque ya se podía entrever como esta prueba es una magnífica excusa para realizar turismo por Marruecos. Este mes, os vamos a mostrar como no solo puede ser una magnífica excusa, sino que puede ser la mejor.
Hacer turismo es algo que cada uno puede interpretar a su manera, si bien para todos los amantes el 4x4, hacer turismo por Marruecos lleva implícito “navegar” por las dunas de sus desiertos, especialmente el Erg Chebbi. Tanto es así, que incluso muchos de los habituales a bajar a tierras marroquíes, entre los que me incluyo, tenemos un conocimiento bastante corto de la diversidad de paisajes, ciudades y espacios que nos ofrece este país, motivado casi siempre, por bajar “a piñón fijo” hasta el desierto, en ocasiones en etapas de un solo día, sin hacer apenas caso al resto de atractivos que nos vamos encontrando por el camino o, simplemente, cogiendo siempre el camino más corto-rápido hacia nuestro destino en las dunas sin cambiar la ruta en nuestros diferentes viajes para “perder” menos tiempo en llegar.
Consciente de que yo mismo era un claro ejemplo de lo que acabo de explicar y sabiendo que esta edición del Sahara Aventura se desarrollaría por completo en el gran sur marroquí y en sentido oeste-este, planifiqué un viaje que me llevaría por toda la costa marroquí, la cual desconocía por completo, para pasar posteriormente por Marrakech, cruzar dirección sur por el Alto Atlas, realizar el Sahara Aventura recorriendo las pistas del Anti Atlas, desiertos, hammadas y oueds, para finalmente regresar “cerrando el circulo” por Meknes atravesando en primer lugar el Alto Atlas por su parte más norteña y a continuación el Medio Atlas.
¡Empezamos!
Tras bajar desde Madrid hasta Tarifa, el viaje realmente comienza al embarcar en el ferry rápido que nos llevaría hasta Tánger en poco más de 45 minutos, el camino más corto y rápido para entrar en Marruecos con coche. Tras cambiar Euros por Dirham, nada más pasar la frontera en una de las muchas oficinas de cambio que hay en el propio puerto (el mejor sitio, cambio oficial y rapidez), nos dirigimos hacia Assilah, donde en principio teníamos idea de pasar la noche para poder disfrutar de alguna de sus espectaculares puestas de sol, sin embargo un día bastante nublado unido al hecho de que al haber cogido el primer ferry de la mañana, a la hora de comer ya nos habíamos recorrido a pie su interesante Medina, donde el azul y el blanco dominan sobre sus policromadas tiendas de arte, calzado y recuerdos, y su mirador nos ofrece la vista el Océano Atlántico en todo su esplendor, y donde además de admirar el mar, puedes ver como se lavan y apalean las pieles de cordero para su posterior comercialización, nos hicieron cambiar de idea y decidimos seguir camino, eso sí, como ya era la hora de comer, no dejamos pasar la oportunidad de hacerlo en Casa García, un restaurante español que me había recomendado Alberto Pascual, organizador del Sahara Aventura, frecuentado por toda la colonia de habla hispana de Assilah y en el que se pueden tomar todo tipo de pescados y mariscos, exquisitamente preparados.
Seguimos camino hacia el sur, sin prisa, huyendo de la autopista y con la idea de parar a dormir donde surgiese, poniendo como posibles destinos para ello Larache, Kenitra o cualquier lugar que pudiésemos encontrar por el camino.
Lo cierto es, que tras atravesar Larache, llegamos sin más contratiempos que el caótico trafico que es habitual en todo Marruecos hasta Kenitra ya anochecido y con la firme intención, ahora sí, de encontrar habitación, sin embargo, el habitual caos circulatorio, unido a unas calles poco iluminadas de una ciudad que no conocíamos y el que en tres hoteles nos dijeran que no tenían habitación, nos dio las energías suficientes como para continuar hacia Rabat, donde a buen seguro no deberíamos de tener muchos problemas para en contar habitación. Así fue, y tras recorrer con el coche diversos barrios de la capital, finalmente encontramos en el centro, junto al Bulevar Hassam II un hotel con vigilante (aquí los llaman guardianes) para el coche.
Un largo paseo y una estupenda cena (algo habitual en Marruecos, pues disfruta de una gastronomía excelente), dieron por concluido este primer día de viaje.
Marrakech
El segundo día teníamos habitación reservada en Marrakech, donde íbamos a estar dos días, y como el día anterior habíamos hecho más kilómetros de los esperados, salimos de Rabat con las pilas puestas y una gran tranquilidad al no tener ninguna prisa. Un nuevo paseo por la ciudad, la cual está totalmente en obras, apreciándose la importante inversión en infraestructuras que se está realizando en ella, nos llevaría a media mañana a emprender camino hacia Casablanca, ciudad que ya habíamos decidido no visitar, dejándola para otro viaje, al considerar que como mínimo deberíamos dedicarle un par de días, por lo que en sus inmediaciones, nos desviamos a la izquierda hacia Marrakech, siguiendo en todo momento la N9 y obviando la nueva autopista hasta unos kilómetros antes de llegar.
Antes de salir había reservado habitación en el Riad Edén, en el interior de la Medina y muy cerca de la famosa plaza de Jemaa el Fna. Un Riad es una vivienda tradicional del Reino Marroquí, normalmente están situadas en las medinas o a las afueras de las ciudades antiguas. Similares a las antiguas corralas de nuestro país, las ventanas dan hacia el interior de la casa, generalmente en torno a un luminoso patio embaldosado, mientras en las plantas bajas suelen estar los salones, patios, comedor, etc. En las plantas superiores encontraremos los dormitorios, los cuales suelen ser muy acogedores decorados con muebles y piezas de artesanía marroquí.
El nuestro estaba regentado por Emmanuel, un francés, que además de ingles y algo de árabe, habla perfectamente español y es un perfecto guía para indicarte el que ver y cuando.
Tras haber aparcado el coche en un “parking” al aire libre y haber contratado un guardián para que lo vigilase los dos días que iba a estar aparcado, nos instalamos en el riad y salimos sin más dilación a conocer la famosa plaza, que teníamos a escasos cinco minutos andando despacio.
Tras recorrer algunos estrechos callejones plagados de bazares y tiendas de todo tipo de cosas llegamos a la plaza y la verdad es que resulta impresionante, no en vano Marruecos posee ocho sitios declarados por la Unesco de Patrimonio Mundial y uno de ellos es la Medina de Marrakech desde el año 1985, y dentro de ella la Plaza Jemaa el Fna que ha sido nombrada además Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad en el año 2001 por ser uno de los principales espacios culturales de Marrakech y un símbolo de la ciudad desde su fundación en el siglo XI. Se levanta a escasos metros de la Mezquita Kutubia, por lo que queda dominada por su minarete y rebosa vida y movimiento por todos lados, restaurantes, puestos que venden de todo, encantadores de serpientes, malabaristas, músicos...
Por la noche, cuando llegamos, nos la encontramos llena de los puestos de todo tipo de comida que al atardecer se instalan en ella, increíble la mezcla de olores y sabores que se pone a disposición de tus sentidos.
A la mañana siguiente, los encantadores de serpientes, cuentacuentos, tatuadoras con henna y un largo etc. de mercaderes tratarán de aprovecharse del turista por el mero hecho de ir haciendo fotos por la calle. Tranquilos, que no cunda el pánico, solo son un poco pesados (en ocasiones más que un poco) y con negarse en redondo a darles dinero por la cara es suficiente. Nosotros decidimos perdernos (literalmente) por el interior del zoco, donde un maremágnum de tiendas, callejuelas, cafetines, bazares, museos y estampas típicas se apoderan de ti y te trasladan en el tiempo.
La aventura

Había que poner dirección a Tilouin, lugar donde se realizaría el Check In y salida del Sahara Aventura y para ello debíamos atravesar el Atlas por el precioso paso del Tizi-n-Test a 2100 mts. de altura. Estrechas carreteras de montaña con unas impresionantes vistas nos llevarían hasta el hotel Toumert, que hace 30 o 40 años debió de ser uno de los mejores hoteles de Marruecos pero que en la actualidad lo suyo, entre otras cosas, es llevarse un calefactor portátil para poder enchufarlo y mantener caliente la habitación, si no te hielas, por suerte, el bueno de Alberto Pascual nos había avisado e íbamos preparados para la ocasión.
Al día siguiente comenzaría el Sahara Aventura y, en este punto os vuelvo a remitir al artículo del mes pasado en el que están los recorridos que realizamos, solo añadir que esta fue la parte del todo terreno en su máxima expresión. Pistas de piedra, de más piedra, de roca, trialeras, polvo, ríos de arena, oued secos, hammada, atravesar el lago Iriki, las arenas de los Erg Chebbi y Erg Chegaga rozando la frontera con Argelia, atascos en la arena, pinchazos, eslingas, empujar, momentos para una cerveza bien fría, alrededor de ocho horas diarias de conducción, risas, un universo de risas, paisajes impresionantes por su grandiosidad o su belleza, el contacto con mayores y especialmente, niños que salen al camino a pedirte lo que les quieras dar y una vez más, un millón de imágenes que traerte en el cerebro, de las cuales podéis ver una mínima expresión en este reportaje de alrededor de 300 fotos.
Por las noches, los mejores hoteles nos hacían olvidar la paliza del día y tan solo te dabas cuenta de donde estabas por la decoración y la estupenda cocina marroquí.
La vuelta
Lo más rápidamente posible, desde Maadid donde está el hotel Xaluca, nuestro alojamiento de la noche anterior hasta Tánger (750 km. aprox.) a coger el Ferry de las 6 de la tarde. Más que por falta de tiempo por terminar cuanto antes con el tramite-purgatorio que supone aceptar que tu viaje a terminado y que toca otra vez, ponerse a soñar en el próximo. No obstante, la vuelta se hace menos traumática si pones un poco de interés en seguir disfrutando de los paisajes que te ofrecen los pasos por el Atlas o ciudades como Midelt, Azrou o Meknes, antes de volver a coger la autopista y llegar de nuevo a la “incivilización”.
Ahora estoy mirando mapas de Marruecos, y sin saber porqué, se me está poniendo una sonrisa en la cara, creo que no podré esperar a que llegue la nueva edición del Sahara Aventura, me quedan un montón de sitios que me apetece conocer, me gusta cada vez más este país, me apasiona más el mundo del todo terreno cuanto más lo practico, me encanta comer bien y a un precio razonable, y Marruecos, es un país que te ofrece todo esto y mucho más.
Miguel A. Fernández / Lofer PhotoPress
Fotos: Mar Loeches / M.A.F
Sumario:
Introducción
4x4
Turismo
Circulación
Gastronomía