Vencedores del Dakar en la categoría T2
27/01/2012 - Noticia del Sector
Campeón de la constancia. Con 21 participaciones consecutivas a sus espaldas en la carrera más dura del mundo y solo dos abandonos, Xavi Foj ha conseguido en la edición 2012 su mayor éxito: la victoria en la categoría T2 destinada a coches de serie.
Algunos ya han apodado a Xavi como el “matagigantes”. Y razón no les falta. El piloto catalán ha conseguido este año vencer al “coco” de su categoría: el japones Jun Mitsuhashi, un atípico oriental de más de 1,82 metros de altura que apoyado por Toyota Japón competía con un poderoso Land Cruiser 200 V8, 4.7 l. gasolina de más de 300 CV. Un piloto que en la edición del año 2002 se clasificó el 11 de la general y fue el vencedor en la categoría T2 en 2010.
Para esta edición del Dakar Xavi Foj ha recurrido al mismo Land Cruiser 150 3.0 D-4D con el que ya tomó la salida en 2011. Escoger la variante de tres puertas de este modelo obedece a que pesa 120 kg menos que el familiar de 5 puertas que lleva el mismo motor. Con lo que puede ofrecer una más favorable relación peso potencia. En su contra, en una prueba como es el Dakar, está que es un tipo de vehículo que requiere mucha más concentración en la conducción por ser su distancia entre ejes más corta, lo que le hace más “nervioso” en las largas y desérticas pistas.
Texto: Cristina Mallenco / Fotos: Toyota
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Coches.net: Cuarto año del “Dakar” Sudamericano. Pregunta obligada ¿Ya está asentado allí? ¿es cómo correr en África?
Xavi Foj: Es distinto. Por dureza y variedad de paisajes es hasta más variado. La prueba ya está muy asentada allí y cada vez son más los países latinoamericanos que lo quieren por su terrero. África se añora, por supuesto, pero las condiciones políticas de algunos países desaconsejan retornar allí el “Dakar”. Por otro lado es una pena, porque el “Dakar” también aportaba su granito de arena en riqueza y recursos a zonas de África que ahora están aún más olvidadas que antes. Pero las circunstancias son las que son y Latinoamérica ha abierto nuevas posibilidades, la gente se vuelca con el Dakar y el éxito en cuanto a inscripciones es rotundo, prueba de ello es que este año se han quedado fuera cien potenciales participantes.
C.n: ¿Ha sido dura esta edición?
X. F: Mucho. Entre otras cosas porque nuestros medios eran algo más limitados que otras veces y también porque se ha tenido que correr más, ya que el nivel es cada vez más alto.
C.n: Tienes fama de ser un buen estratega ¿Como te has planteado este Dakar?
X.F: Pues a parte de ir tomando el pulso a la carrera día a día, la previsión ha sido una constante en nuestra estrategia. Estudiábamos muy bien los datos que nos proporcionaban de las etapas para saber cuáles eran las que más nos podían favorecer o perjudicar. Gestionar bien las etapas rompedoras fue fundamental para alcanzar la victoria.
Nosotros esta vez optamos por apretar mucho al principio porque sabíamos que en la última semana necesitábamos contar con algo de ventaja. Pero esta fórmula hay que saberla aplicar. De nada vale correr mucho la primera semana del Dakar si en los últimos días has machacado tanto el coche que ya no puedes ni terminar. Esto se aplica también a las etapas. Hay que saber cuando puedes ir a tu ritmo máximo y dónde.
En ocasiones la ruta puede pasar de ser toda por pistas de piedra, o toda sobre arena o, lo más habitual, intercalar tramos arenosos con otros de 5, 10, 100 o hasta 300 km seguidos de afiladas rocas que te destrozan un neumático en cuanto no lo llevas con la presión adecuada. Este año ha sido la primera vez que, en algunas dunas, he deshinchado hasta 0,6 bares.
C.n: Precisamente el no quedarte enganchado en la arena determinó el resultado en tú categoría en la última semana de carrera.
X.F: Sí, supimos esperar nuestro momento. Nuestro máximo rival, el japonés Jun Mitsuhashi, partía como favorito con un potente equipo formado por dos Land Cruiser 200 gasolina. Contaba con 10 mecánicos que le dejaban por las noches el coche como nuevo cambiando todo lo que permite el reglamento. Fue líder casi toda la carrera pero en las dunas de Perú conseguimos ponerle nervioso. Primero perdió a su compañero de equipo que le seguía de cerca y le ayudaba a desatascarse cuando tocaba. Este volcó y Mitsuhashi en vez de dosificar la ventaja de tiempo que me llevaba en el computo global optó por marcarnos de cerca. El parar menos que nosotros para ajustar las presiones en la arena hizo que tras caer en un agujero y no contar con la ayuda de su compañero perdiera muchísimo tiempo en salir. Un tiempo que ya no pudo recuperar en las etapas que faltaban.
C.n: A todo esto Xavi ¿Tu Land Cruiser 150 qué tal se ha portado?
X.F: Muy bien, como siempre. Ha aguantado todo. Hay que tener en cuenta que en nuestra categoría solo se permite participar con coches de serie. Además tenemos que terminar la prueba con los mismos elementos mecánicos del coche con los que salió.
C.n: Explícanos eso. ¿Cómo es un T2?
X.F: A un coche de la categoría T2 solo se le permiten algunos refuerzos al chasis en puntos estratégicos y cambiar a lo largo de la carrera elementos susceptibles a desgaste. Como puedan ser pastillas de freno, amortiguadores y muy poco más. ¡Ah! Y potenciar un poco el motor a base de cambiar la centralita. Nosotros entre herramientas y recambios de esa índole llevábamos en el coche más de 50 kilos extra.
C.n: Así que tu Land Cruiser 150 es casi como el que se puede adquirir en concesionario.
X.F: Correcto. Lo único que varía algo es el tamaño de las ruedas. Hemos puesto llantas de 16” en lugar de las de 17” que equipa de serie, con cubiertas de 265 mm y no de 285mm. Esto se ha hecho porque además de que en esta medida de llanta hay más abanico de opciones de cubierta, nos parecía la combinación más adecuada de acuerdo al par del coche.
C.n: ¿Cuál fue el momento más duro para vosotros de este Dakar?.
X.F: Nos pasó en las duras dunas de Perú. Subiendo por una cordillera de dunas que estaba plagada de participantes atascados en la arena no puede evitar meterme en una depresión del terreno que para mayor dificultad estaba llena de fes fes (polvo como la harina que al moverlo levanta una densa polvareda). Empecé a maniobrar porque veía que podía sacar el coche de ahí sin necesidad de recurrir a las palas y planchas para la arena. De habernos parado y bajado del coche lo mismo nos hubiera costado un serio disgusto, ya que un camión de la carrera que venía detrás no nos vió propinándonos un buen golpe en la parte trasera del coche. Fue tan fuerte que no podíamos ni abrir las puertas. Por suerte, el porrazo nos desplazó unos metros, los suficientes para terminar de salir del hoyo y buscar otro paso camino a la meta.
C.n: ¿Lo aguantó el coche?
X.F: Nos temimos que ahí se acababa nuestro Dakar. Ya que a los pocos kilómetros un testigo del cuadro de relojes se encendió. Era el del sistema de frenos. Ello nos hizo ralentizar la marcha hasta el final de la etapa. Ya en el campamento descubrimos que se desvía a un contacto de unos cables con la chapa del coche debido al porrazo.
C.n: Ya piensas en la próxima edición del Dakar
X.F: Por supuesto, pero sé por experiencia que la euforia que levanta un buen resultado como este, primeros en T2 y los 20 en la general, no dura todo el año. Cada vez cuesta más encontrar patrocinadores. Y si esto nos pasa a nosotros que ya tenemos “los deberes hechos en esta prueba” como será para el que empieza.
C.n: ¿Que les recomiendas a los que hacen su primer Dakar?
X.F: Pues que sean muy pacientes en las etapas que de nada vale correr al límite si luego no la terminas. Que tengan la cabeza muy bien “amueblada” ya que esta carrera es una durísima prueba para la resistencia de la mente humana, que en este sentido hay que estar preparado casi más que físicamente. Y por supuesto que participen con un coche robusto y fiable y sin “inventos” que no se hayan probado a fondo.